MALETAS
DE LA MEMORIA, EQUIPAJE DE RECUERDOS
Por:
Adriana Diosa
Paralelo
a los logros políticos, organizativos y, sociales el III Encuentro
Nacional de Victimas de Crímenes de Estado es un evento que trasciende,
mas allá de lo emotivo, todos los parámetros porque lo personal
se vuelve universal ante sentimientos como el dolor, el amor, la rabia, la impotencia,
la angustia, la zozobra, la rebeldía, la esperanza, la solidaridad que
permitieron, en este espacio, el surgimiento y fortalecimiento de complicidades
y colegajes en torno a un derecho no enunciado en ningún tratado pero adquirido
en las construcciones colectivas: EL DERECHO A PERSISTIR.
Fue
una experiencia emocionalmente fuerte. Desde el momento del encuentro para coger
camino a la capital, cada instante estaba lleno de innumerables hechos que le
dieron a este evento un gran valor agregado. Cada uno de los participantes traía
a cuestas: Un fiambre tan solidario que podía alimentar a todos los pasajeros
del bus; una esperanza tan grande que podría irradiarse hasta el firmamento;
una gran fe en el trabajo colectivo como la única alternativa de conseguir
algún día justicia; La dignidad de nuestros seres queridos; el amor
sin barreras a los vivos ( luchadores por la vida), a los muertos (razón
de ser), a los desaparecidos (luz en medio de la noche), a los sin tierra desterrados
( terruño de esperanza en los caminos) y a los presos de conciencia (semilla
libertaria).
Los
vivos de hoy, unidos en un gran acto de fraternidad y solidaridad, cargados con
Maletas de historias que, a pesar de su inmenso contenido, se vuelven
livianas por el entusiasmo de encontrarse con el otro y ratificar compromisos
con la vida y con este país para que cesen, por fin, los crímenes
de lesa humanidad permitiendo que la paz reine en medio de la justicia, la reparación,
la memoria y la verdad, reivindicamos la dignidad de los ausentes.
El
viaje, como una visita guiada por un museo, fue marcando puntos de memoria y vida.
Con tristeza pero tambien con entusiasmo los viajeros expresaban frases surgidas
del contacto con las calles que un día pisaran sus hijos, sus esposos,
sus hermanas, sus compañeros, sus amores...En este lugar trabajaba
Juan, Aquí el flaco se bajaba siempre a comer algo,
En este río se bañó el mono... Y los elementos positivos
de la vida se desdibujaron cuando empezamos a pasar por la región del Magdalena
Medio: Aquí fue donde la policía lo entregó a los
paras, Este es el lugar en el que lo bajaron, Este fue
su último viaje, Aquí estuvimos buscándolos...
y nuestros sentimientos se encontraron cuando recordamos que a ellos los esperábamos
nosotros y que a nosotros tambien nos esperaban en la capital, para tejer juntos
sueños y certidumbres en un mañana distinto y mejor, seres que no
conocíamos pero a los cuales ya estábamos unidos por lazos y afectos
muy fuertes... volvimos nuestros ojos al frente y continuamos el viaje.
Este
es el paso seguro de hombres y mujeres, unos jóvenes, otros mas adultos
y otros viejos que cuando caminan van cargados de recuerdos y anhelos. Estos pasos
fuertes y seguros hacen que vibren los cuerpos de otros seres tocados por la inclemencia
de la guerra sucia emprendida por el estado no contra los enemigos de la
patria sino contra los Pedros, Juanes y Marías: Seres humildes que
con sus empeños construían nación.
Solo
los medios oficiales de comunicación y el estado mismo no escucharon ese
vibrar de mas de 1200 personas representantes de tantas organizaciones de todas
las regiones del país que entre lagrimas y consignas, ponencias y actos
simbólicos ratificamos nuestro compromiso de lucha contra la impunidad;
solo ellos no escucharon las voces, nuevas voces de las victimas que como un trueno
sonaron, con todo el derecho, en el recinto. Los testimonios, historias de dolor
y vida tuvieron su lugar... historias que rebasaron la capacidad de los profesionales
que nos acompañaban, Es que por mas profesional que uno sea, no puede
pasar de largo ante historias, que parecen de ciencia ficción o de película
por la barbarie que contienen.
En el evento, en un pequeño recinto
íntimo contiguo al auditorio logramos acondicionar un espacio para el ritual
del recuerdo con la presencia imponente y permanente y retadora de los retablos
con las fotografías de los desaparecidos.
Todo
esto para reiterar, con todo el derecho, que un puñado de pesos no logrará
construir la verdadera paz con justicia en nuestro país porque un miserable
puñado de pesos no puede obtener jamás un perdón sin condiciones,
porque un poco de dinero logrará mitigar las múltiples carencias
que vivimos, pero no podrá resarcir el daño que nos han hecho.
Para
que haya paz es obligación que el estado y la sociedad sean consecuentes
y castiguen ejemplarmente y sin contemplaciones, a los victimarios; que el estado
y los victimarios digan, sin miramientos, la verdad total de los hechos; que el
estado repare generosamente (en el mas amplio sentido); que la sociedad se entere
y reivindique la memoria de los cientos de miles de conciudadanos que en este
conflicto hemos resultado lastimados o afectados.
El
gobierno Colombiano a ordenado desaparecer del contexto genera del país
el conflicto, pero no podrá desaparecer los millones de victimas que este
ha dejado... cuídate para que ahora no desaparezca tu dignidad.
FRENTE
A LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD...
¡QUE
EL ESTADO RESPONDA¡
(Publicado
por el Periódico Periferia)
Foto: "Proclamamos a los cuatro vientos
y manifestamos los criterios ciertos".
Obra teatral año 2005, Plaza
de Bolivar, Bogotá, en el marco del II Encuentro.
(Archivo Arlequín
y los Juglares)
http://juglarina.blogspot.com/